La población de Zafra estuvo cercada por una muralla cuya construcción
inicia en 1429 Gómez Suárez de Figueroa y concluye en 1442 con Lorenzo Suárez
de Figueroa.
La
muralla dibujaba un perímetro irregular con ocho puertas que permitían el acceso al interior de la ciudad,
(Sevilla, del Palacio, de la Maestranza, de los Santos, del Cubo, Nueva, del
Niño, y de Jerez), abiertas en la muralla de seis metros de altura por tres de ancho.
Aunque son
escasos los restos de la antigua cerca que envolvía la población medieval,
quedan algunos de sus primitivas puertas y algunos lienzos como la puerta de
Jerez. El arco de Jerez de Zafra es la única puerta que se conserva como
tal de las que tuvo la muralla. Corresponde a la puerta oeste de la otrora villa
de Zafra y toma su nombre de la bella villa pacense de Jerez de los
Caballeros hacia donde se dirigía el camino que partía de esta puerta.
Su construcción
es de estructura gótica sobre la que se alza una capilla con imágenes de los
santos patronos del gremio de zapateros. Se remata con una espadaña de ladrillo
donde se alojan los escudos heráldicos de Lorenzo Suárez de Figueroa y su
esposa María Manuel. Sobre la fachada interior algo transformado, conserva el
vano de entrada con arco apuntado en sillería y capilla, en la planta alta
puede visitarse la capilla de la Virgen de la Caridad, en la que se
guarda la imagen procesional del Cristo de la Humildad y Paciencia.
Como todo
edificio u obra pública, a lo largo de su existencia ha sufrido múltiples
modificaciones y restauraciones.
Arco de Jerez en Zafra