sábado, 5 de mayo de 2012

Una bujarda


Mi padre me llevó en coche hasta el cementerio  de Zafra para encontrar la bujarda. Como él sabía más o menos donde se encontraba no nos costó mucho trabajo encontrarla pero tuvimos que saltar una pared porque la bujarda estaba  dentro de una finca privada al oeste del cementerio. Cuando llegamos pensé que era más grande de lo que yo creía y mi padre y yo nos metimos dentro. Empezamos a observar de qué materiales estaba construida y nos dimos cuenta que era de piedra y barro y tenía una chimenea. La bujarda tenía forma circular y por dentro tenía una ventana cerrada por unos barrotes y una pequeña alacena. Frente a la puerta se veían dos muros de piedra y ladrillo que creíamos que era donde se encendía el fuego y también había un agujero por donde salía el humo. Por fuera la bujarda estaba bastante deteriorada porque gran parte del enlucido se había caído y al techo le faltaba la tierra que cubría la bóveda. Cuando tomamos todas las medidas de la bujarda nos marchamos y me quede pensando que no se encontraba en buen estado de conservación y se tendría que proteger porque no hubiese costado mucho mantener el enlucido exterior y la cubierta de la bóveda.  Creo que estas construcciones populares forman parte de nuestro patrimonio cultural y se deberían tomar medidas para su correcta conservación.


                           Bujarda en Zafra

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